Cómo tener un hijo 10 y no matarlo en el intento

Cómo tener un hijo 10 y no matarlo en el intento



ALICIA BIRRI
Octubre de 1996


El día comienza a las 6.45 hs con un “levantate rápido que sino llegas tarde al colegio”. Más dormido/a que despierto se dirige al baño y mientras se lava la cara piensa si ese día tiene natación y debe ponerse la malla o no, si se acordó de guardar lo que la maestra de plástica le encargó, el material que pidió la de ciencias y la tarea que le encargó la de matemáticas y … Ah! No le dio el cuaderno de comunicaciones a su mamá para que firme la última comunicación. Mientras piensa todo esto alguien le golpea la puerta del baño y le dice “Dale que es tarde”… Se viste y desayuna a mil porque si llega tarde al colegio no le permiten entrar.

Llega al colegio y comienza el día con sus diferentes maestras, cada una exigiendo lo máximo porque está en 7mo grado y tiene que ir acostumbrándose al ritmo del secundario. Hasta las 16.30 de la tarde estará tratando de sobrevivir a los malos humores que alguna maestra tenga ese día, a los conflictos del grupo, entre cuentas y análisis sintácticos, clase de computación, inglés, deporte, etc…todas cosas “importantísimas para un chico del año 2000”.

Cuando vuelve a casa, cansado/a después de 8 horas en el colegio, toma su merienda “rápido” porque tiene que ir a inglés (porque un chico del 2000 tiene que saber éste idioma como el suyo). De 17.00 a 18.00 hs tiene su clase de inglés con una maestra que también le exige tarea porque a ella le pagan por enseñar y con las clases no es suficiente. Debe trabajar en casa también.

Vuelve a su casa y comienza a pensar en la tarea y las cosas que debe llevar al día siguiente. Si habla por teléfono lo retan porque “pierde el tiempo”, si mira demasiada televisión, le dicen que no mire esas “pavadas”. Tiene que estudiar porque es un chico del 2000 y tiene que ser responsable con sus cosas, asumir sus obligaciones y no descuidar el estudio.

Son las 19.00 hs: hay que bañarse, lavarse la cabeza, preparar todo para el otro día y… ya es hora de la cena. “Sentate bien, agarrá bien los cubiertos, no pongas esa cara que es el único momento que compartimos todos juntos, esperá que ahora están hablando papá y mamá, aprendé a respetar cuando otro está hablando”… Porque es un chico del 2000 y debe aprender.

Llegó la hora de ir a descansar. “Apagá la tele porque sino mañana no te levanta nadie”… Hasta mañana…”
Son las 6.45 hs y todo vuelve a empezar. Sólo que hoy ¿tiene dentista para control u ortodoncista para chequeo de sus aparatos? Dermatóloga por los granitos, ortopedista por los pies, oculista, médico… Porque un chico del 2000 tiene que ser 10.

Como madre de tres hijos y terapeuta familiar me pregunto:
• ¿Queremos hijos o trofeos?
• Nuestros hijos sabrán montones de cosas intelectuales, pero ¿sabrán disfrutar de algo?
• ¿Cómo van a manejar su tiempo libre si nunca lo tuvieron?
• ¿Tanto estudio y obligaciones, garantizan el éxito?

Cuando una mamá orgullosa me cuenta que su hijo va a un jardín bilingüe y que, además, va a un taller de plástica y a natación, y que como mamá responsable lo lleva a todos los especialistas (pediatra, dentista, fonoaudióloga, etc.) yo me pregunto: ¿Cuándo juega? ¿Cómo puede una mamá o papá disfrutar de su hijo si lo está llevando a todos lados y esto multiplicado por la cantidad de hijos que tienen?.

Cuando otra mamá me dice: mi hijo está haciendo el ingreso al Nacional Buenos Aires, pero además está haciendo el curso de apoyo para el ingreso y, además, como está en 7º grado le enseñamos a viajar en subte y colectivo. 
Y los chicos viajan y estudian y también se estresan y ¿alguien se acuerda que tan sólo tienen 12 años? ¿Alguien se acuerda que les duele dejar esta etapa, despedirse de sus compañeros y a veces hasta de su escuela?.

Queremos hijos 10, ¿10 en qué?



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